Cuando se habla de la gastronomía de Chicago, la pizza estilo deep dish, los hot dogs y la carne italiana suelen acaparar la atención. Sin embargo, otro clásico estadounidense ha ganado cada vez más seguidores en la ciudad: el Philly Cheesesteak.
Originario de Filadelfia, este sándwich elaborado con finas láminas de carne de res, queso fundido y cebolla se ha convertido en uno de los platillos más buscados por turistas y residentes que desean probar un auténtico sabor de la costa este sin salir del Medio Oeste.
Un clásico que cruzó fronteras
El Philly Cheesesteak nació en la década de 1930 en Filadelfia y rápidamente se convirtió en uno de los sándwiches más famosos de Estados Unidos.
Su combinación de carne a la plancha, queso derretido y pan suave inspiró a restaurantes de todo el país, incluyendo Chicago, donde varios establecimientos lo preparan siguiendo la receta tradicional o con versiones propias.
Dónde probar un buen Philly Cheesesteak en Chicago
Entre las opciones mejor valoradas por clientes y amantes del platillo destacan:
- Monti’s, reconocido por preparar el sándwich al estilo tradicional de Filadelfia con pan importado y carne cortada finamente.
- Philly’s Best, una alternativa popular para quienes buscan una versión clásica con distintas opciones de queso y acompañamientos.
- Baba’s Famous Steak & Lemonade, conocido por ofrecer cheesesteaks abundantes junto con papas fritas y bebidas tradicionales.
Un negocio que sigue creciendo
El éxito del Philly Cheesesteak demuestra cómo un platillo regional puede expandirse gracias a la movilidad de los consumidores y la búsqueda constante de nuevas experiencias gastronómicas.
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Cada vez más restaurantes incorporan este tipo de sándwiches a sus menús para atraer tanto a turistas como a clientes locales interesados en probar sabores emblemáticos de otras ciudades estadounidenses.
Mucho más que un sándwich
Hoy el Philly Cheesesteak representa una marca gastronómica por sí misma.
Su popularidad ha impulsado cadenas especializadas, franquicias y negocios independientes que compiten por ofrecer la versión más auténtica del clásico de Filadelfia.
En ciudades como Chicago, este fenómeno confirma que las recetas tradicionales pueden adaptarse a nuevos mercados sin perder su esencia.