Chicago recibió el otoño con una combinación muy propia de la ciudad, cielos parcialmente nublados, aire fresco y posibilidad de lloviznas. El cambio astronómico llegó acompañado por temperaturas claramente inferiores al promedio habitual de septiembre.
El equinoccio ocurrió el martes 22 de septiembre a las 7:05 de la noche, hora central. En ese instante, el centro del Sol cruzó el plano del ecuador terrestre y marcó oficialmente el otoño en el hemisferio norte.
Equinoccio de otoño en Chicago trae tardes más cortas
La jornada comenzó con temperaturas en el rango de los 50 grados Fahrenheit. Durante la tarde, el termómetro alcanzó aproximadamente 63 grados, cerca de diez grados por debajo del promedio estacional.
Sin embargo, el equinoccio no produce exactamente doce horas de luz y doce de oscuridad. La refracción atmosférica y la forma de medir el amanecer prolongan algunos minutos la presencia visible del Sol.
Además, Chicago tendrá días progresivamente más cortos. La ciudad perderá entre dos y tres minutos de luz diariamente mientras avanza hacia diciembre, un cambio que transforma rutinas, recorridos y actividades al aire libre.
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Chicagohenge despide su última aparición anual
El inicio de la estación también ofreció la última oportunidad anual para observar Chicagohenge. Durante este fenómeno, el Sol se alinea con la cuadrícula urbana y aparece enmarcado entre los edificios del centro.
Por otro lado, el ambiente fresco no permanecerá igual toda la semana. El pronóstico anticipa un calentamiento gradual, con temperaturas cercanas a 70 grados durante el fin de semana y alrededor de 74 el lunes; El amanecer del equinoccio ocurrió a las 6:39 y el atardecer llegó a las 6:49. Para el 30 de septiembre, el Sol aparecerá a las 6:46 y se ocultará a las 6:33, reduciendo la jornada iluminada en 23 minutos.