Chicago recuerda el 11-S desde una realidad distinta a la de Nueva York, pero conectada con muchas de sus consecuencias. A 25 años de los ataques, las decisiones tomadas posteriormente siguen presentes en aeropuertos, políticas migratorias, vigilancia y organismos federales que hoy forman parte de la vida cotidiana estadounidense.
La transformación también alcanzó directamente a las comunidades inmigrantes. Los Angeles Times recuerda que la inmigración ya generaba fuertes debates antes de los atentados, pero posteriormente comenzó a relacionarse de manera mucho más estrecha con conceptos como seguridad nacional, vigilancia y control fronterizo.
El 11-S cambió el sistema migratorio
La reorganización federal posterior a los ataques dio origen al Departamento de Seguridad Nacional. También consolidó una estructura que posteriormente incorporó al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, una agencia que actualmente vuelve a ocupar un lugar central en la discusión migratoria nacional.
Las primeras medidas afectaron especialmente a personas musulmanas y procedentes de países de mayoría musulmana. Además, surgieron programas de registro que fueron cuestionados por organizaciones y especialistas debido a preocupaciones sobre perfilamiento racial y religioso.
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Chicago también vive las consecuencias
Para Chicago, este legado tiene especial relevancia por su historia como ciudad de inmigrantes. Las decisiones federales sobre deportaciones y aplicación de las leyes migratorias generan actualmente debates sobre seguridad, derechos civiles y el impacto de los operativos en familias y comunidades.
El Departamento de Seguridad Nacional sostiene que sus acciones migratorias se determinan por el estatus legal y no por la raza o etnia. Por otro lado, organizaciones de derechos civiles han denunciado que las actuales medidas afectan de manera desproporcionada a comunidades hispanas; La huella institucional permanece visible un cuarto de siglo después. El DHS, ICE y la Administración de Seguridad en el Transporte forman parte de un sistema de seguridad profundamente transformado como consecuencia del 11-S.