Chicago ha construido parte de su identidad alrededor de edificios capaces de desafiar las reglas de su tiempo. Entre ellos estuvo el Prentice Women’s Hospital, una singular obra de Bertrand Goldberg cuya desaparición abrió un intenso debate sobre arquitectura, memoria y transformación urbana.
El edificio destacaba por una torre de concreto formada por cuatro grandes volúmenes curvos sobre una base rectangular. Su diseño buscaba mejorar la relación entre pacientes, enfermeras y áreas de atención, alejándose de la distribución convencional de muchos hospitales.
Prentice Hospital marcó la arquitectura de Chicago
La estructura se convirtió en una de las obras más reconocibles de Goldberg. Además, su propuesta mezclaba brutalismo, innovación estructural y una visión más humana de los espacios destinados al cuidado de pacientes.
Cuando Northwestern University decidió reemplazar el inmueble, arquitectos y organizaciones conservacionistas impulsaron una campaña internacional para salvarlo. También surgieron propuestas para adaptar el edificio y darle nuevos usos sin eliminar su arquitectura original.
La campaña no consiguió detener la demolición. En consecuencia, el National Trust for Historic Preservation documentó el proceso mediante un video en time-lapse que registró la desaparición progresiva del edificio.
Otra lectura recomendada: Niños hispanos conectan con sus raíces
Una transformación urbana que generó debate
El terreno quedó destinado a un nuevo edificio de investigación biomédica para la Feinberg School of Medicine. La decisión enfrentó dos visiones frecuentes en ciudades como Chicago. Una defendía la conservación arquitectónica y otra priorizaba nuevas instalaciones científicas.
El antiguo Prentice Hospital tenía 14 niveles y se encontraba en 333 East Superior Street, dentro del área de Streeterville. Su particular torre en forma de trébol convirtió al inmueble en una referencia de la arquitectura moderna estadounidense