Las tormentas que golpearon Chicago dejaron una huella más severa de lo previsto. Autoridades meteorológicas confirmaron que el sistema registrado el 27 de julio provocó siete tornados, además de fuertes vientos e inundaciones que afectaron distintos sectores del noreste de Illinois.
Las evaluaciones más recientes del Servicio Meteorológico Nacional ampliaron el número inicial de tornados detectados. Los fenómenos se desarrollaron mientras una intensa línea de tormentas avanzaba sobre la región, generando daños en viviendas, árboles, postes eléctricos y vialidades. También se registraron acumulaciones importantes de agua que complicaron la movilidad en varias comunidades.
Tornados en Chicago dejaron daños en varias comunidades
Entre los tornados confirmados aparecen dos clasificados como EF1, con vientos cercanos a los 110 millas por hora, que impactaron zonas como Lansing y el corredor entre Country Club Hills, Hazel Crest, Harvey y Homewood. Otros cinco fueron catalogados como EF0 y tocaron tierra en Glen Ellyn, Wheaton, Downers Grove, Orland Park y Romeoville.
Además, cuadrillas de emergencia trabajaron durante varios días para retirar árboles caídos, reparar líneas eléctricas y evaluar los daños estructurales. Miles de residentes enfrentaron cortes de energía mientras avanzaban las labores de recuperación.
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Tornados en Chicago refuerzan la importancia de la prevención
Las autoridades recordaron que los tornados pueden formarse con poca anticipación durante tormentas severas. Por ello, recomendaron mantenerse atentos a las alertas meteorológicas y contar con un plan familiar para actuar ante emergencias.
Las investigaciones meteorológicas también identificaron extensos daños provocados por vientos en línea recta y granizo de gran tamaño, un fenómeno que acompañó a las superceldas responsables de los tornados. Los especialistas continúan revisando las zonas afectadas para actualizar los reportes oficiales.