Chicago, la ciudad donde nació Playboy
Cuando alguien piensa en Playboy probablemente imagina California.
La Playboy Mansion. Hollywood. Piscinas, celebridades y las fiestas organizadas por Hugh Hefner.
Pero la historia realmente comenzó mucho más lejos de Los Ángeles.
Playboy nació en Chicago.
Hugh Hefner concibió y produjo el primer número desde su departamento de Hyde Park. La revista apareció en diciembre de 1953 y tenía como gran atractivo una fotografía de Marilyn Monroe.
Aquella publicación terminaría transformándose en un negocio internacional.
Y durante décadas, Chicago fue su verdadero hogar.
Hefner había trabajado para Esquire antes de decidir que quería crear su propia revista para hombres.
El concepto iba mucho más allá de publicar fotografías provocativas.
Playboy mezclaba sexualidad con entrevistas, literatura, música, diseño, moda, bebidas, automóviles y consumo.
En otras palabras, vendía un estilo de vida.
El primer ejemplar salió en 1953.
Marilyn Monroe apareció en la portada y en el desplegable interior, aunque las fotografías habían sido realizadas anteriormente y no específicamente para Playboy.
El éxito permitió que la pequeña operación de Chicago comenzara a convertirse rápidamente en una empresa.
El siguiente gran movimiento ocurrió en 1960.
El primer Playboy Club abrió el 29 de febrero de ese año en 116 E. Walton Street, en Chicago.
La revista acababa de saltar del papel al mundo real.
Los clientes podían convertirse en miembros y acceder mediante la famosa Playboy Key. Dentro encontraban comida, bebidas y espectáculos.
También estaban las Playboy Bunnies.
El uniforme con orejas, corsé, cuello, puños y cola terminó convirtiéndose en uno de los símbolos más reconocibles de la marca.
La fórmula funcionó.
Después de Chicago llegaron Playboy Clubs a Nueva York, Miami, Los Ángeles y otras ciudades estadounidenses, además de establecimientos internacionales.
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El crecimiento fue tan grande que Playboy terminó colocando literalmente su nombre sobre el skyline de Chicago.
En 1965, Playboy Enterprises tomó el control del arrendamiento del histórico Palmolive Building, ubicado en 919 N. Michigan Avenue.
El inmueble terminó siendo conocido como el Playboy Building y albergó las oficinas editoriales y comerciales de la revista durante décadas.
En lo alto aparecieron enormes letras iluminadas con la palabra PLAYBOY.
Cada letra medía aproximadamente nueve pies de altura.
Durante años, cualquiera que recorriera una de las zonas más reconocibles de Chicago podía mirar hacia arriba y encontrar el nombre de la revista dominando el edificio.
Playboy ya no era solamente una publicación creada en Chicago.
Se había convertido en parte de la imagen urbana de la ciudad.
El interior tampoco era convencional.
Cuando la compañía ocupó varios pisos del antiguo Palmolive Building, creó oficinas con espacios curvos, iluminación indirecta, esculturas y una estética completamente diferente a la de una empresa editorial tradicional.
Por sus instalaciones pasaron escritores, artistas, científicos y celebridades.
La revista publicaría durante su historia entrevistas y trabajos de algunas de las figuras culturales más importantes de cada época.
Playboy quería vender provocación.
Pero también sofisticación.
Esa mezcla terminó siendo fundamental para el negocio.
Antes de la famosa mansión de Holmby Hills en Los Ángeles, Hugh Hefner tuvo otra.
Estaba en Chicago.
En 1959 adquirió una enorme residencia en el área de Gold Coast y la transformó en la primera Playboy Mansion.
Allí desarrolló buena parte de la imagen pública que posteriormente terminaría asociándose con su personaje: fiestas, celebridades y un estilo de vida construido alrededor de la propia marca.
Durante aquellos años, Playboy no solamente tenía una revista en Chicago.
Tenía oficinas, club, mansión y una presencia cultural enorme.
Una de las ideas más interesantes detrás de la compañía fue que Playboy dejó muy pronto de depender exclusivamente de vender revistas.
Los clubes demostraron que la marca podía convertirse en una experiencia.
Después llegaron licencias, televisión, productos, entretenimiento y diferentes negocios alrededor del famoso logotipo del conejo.
Actualmente llamaríamos a eso una estrategia de lifestyle brand.
Hefner comenzó a desarrollarla décadas antes de que el concepto se volviera común.
La revista atraía al público.
El conejo identificaba la marca.
Y después prácticamente cualquier producto podía convertirse en una extensión del universo Playboy.
Con el tiempo, California adquirió cada vez mayor importancia dentro del imperio.
Hefner trasladó buena parte de su vida a Los Ángeles y la mansión californiana terminó eclipsando en la cultura popular a la original de Chicago.
Playboy permaneció en el edificio de Michigan Avenue hasta finales de los años ochenta y después trasladó sus oficinas a 680 N. Lake Shore Drive.
Finalmente, en 2012, la compañía anunció el traslado de sus operaciones corporativas restantes de Chicago hacia Los Ángeles.
Terminaba así una relación empresarial de casi seis décadas.
El enorme letrero desapareció.
El antiguo Playboy Building recuperó el nombre de Palmolive Building y actualmente combina residencias de lujo con espacios comerciales. El inmueble sigue en 919 N. Michigan Avenue y es un Chicago Landmark.
Curiosamente, su pasado continúa teniendo valor.
En 2026, el edificio volvió a aparecer en noticias inmobiliarias debido a una operación relacionada con los espacios comerciales de su base. Las crónicas todavía necesitan explicar que se trata del “former Playboy Building”.
Décadas después, la asociación permanece.
Playboy terminó convirtiéndose en una de las marcas estadounidenses más reconocibles del siglo XX.
Su historia también estuvo rodeada de controversias y debates sobre sexualidad, representación de las mujeres, poder y cultura.
Pero desde una perspectiva empresarial existe algo difícil de ignorar.
Hefner tomó una revista independiente creada en Chicago y construyó alrededor de ella un universo comercial.
La portada con Marilyn Monroe fue solamente el principio.
Después llegaron los clubes, las Bunnies, la mansión, la televisión, el merchandising y uno de los logotipos más reconocibles de la cultura popular.
Hollywood terminó apropiándose de buena parte del imaginario de Playboy. Pero antes de California, las piscinas y las fiestas de celebridades, hubo un departamento en Hyde Park y una ciudad llamada Chicago.
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