La investigación sobre el ataque armado en Teotihuacán reveló nuevos elementos que profundizan la gravedad del caso y reconfiguran la respuesta de las autoridades mexicanas. El sitio arqueológico, símbolo del patrimonio nacional, permanece bajo estricta vigilancia tras el incidente que conmocionó a visitantes internacionales.
Autoridades confirmaron que el agresor, identificado como Julio César Jasso Ramírez, de 27 años, actuó solo y se suicidó tras abrir fuego desde la Pirámide de la Luna. La víctima mortal fue una turista canadiense de 32 años, mientras otras 13 personas resultaron heridas, incluidos dos menores de edad.
Teotihuacán bajo análisis tras perfil del agresor
El fiscal del Estado de México detalló que el atacante planeó el atentado con anticipación. Se hospedó en la zona un día antes y visitó varias veces el sitio para estudiar el lugar. Además, portaba una mochila con cartuchos, notas y material relacionado con la masacre de Columbine.
Asimismo, las autoridades lo identificaron como un imitador de ataques, conocido como copycat. En escritos encontrados, el agresor afirmaba recibir “inspiración de más allá de la tierra”. También vestía una prenda con un mensaje que hacía referencia a la autodestrucción.
El tiroteo dejó siete personas con heridas de bala y seis más con lesiones derivadas del caos al intentar huir. Entre los afectados hay ciudadanos de Canadá, Estados Unidos, Colombia, Brasil, Rusia y Países Bajos.
Refuerzan seguridad en zonas turísticas tras ataque
La presidenta Claudia Sheinbaum anunció medidas inmediatas para evitar que un hecho similar se repita. Entre ellas destaca el incremento de presencia de la Guardia Nacional y la instalación de arcos detectores de metales en zonas arqueológicas.
Además, las autoridades investigan cómo el agresor logró ingresar con un arma de fuego al recinto. El revólver calibre .38 fue adquirido en el mercado ilegal junto con decenas de cartuchos, algunos de uso restringido.
El ataque ocurrió cerca del mediodía, cuando el agresor disparó al menos 14 veces antes de ser rodeado por fuerzas de seguridad. El sitio recibe alrededor de 1.6 millones de visitantes al año, lo que subraya la urgencia de reforzar protocolos en espacios turísticos de alto flujo.