Un trabajador de jardinería de Chicago pasó más de dos meses bajo custodia migratoria federal tras ser detenido mientras laboraba. Su testimonio describe un periodo marcado por insultos, condiciones precarias y un trato que considera degradante dentro de una instalación de ICE en Broadview, al oeste de la ciudad.
El hombre, residente del lado norte de Chicago, fue arrestado como parte de un operativo migratorio amplio en el área metropolitana. Durante los primeros días de detención permaneció en Broadview, donde relató hacinamiento, luces encendidas de forma permanente y ausencia de camas o cobijas, incluso durante las noches más frías.
Condiciones de encierro y trato recibido
En las primeras 48 horas, compartió el espacio con más personas de las permitidas. Dormían en el suelo y usaban su propia ropa como abrigo. La comida que recibieron estaba en mal estado, según su relato, y varios custodios profirieron insultos mientras los detenidos pedían atención básica.
El jardinero también señaló diferencias claras entre instalaciones. Trasladado después a un centro de procesamiento fuera de Illinois, describió un trato más ordenado y la posibilidad de comunicarse con su familia, lo que alivió parcialmente la presión emocional que enfrentó durante el encierro.
Apoyo legal y salida bajo fianza
Durante su detención, agentes migratorios le ofrecieron opciones de salida acelerada del país. El trabajador rechazó esas alternativas y optó por seguir un proceso legal. Su familia y su empleador contrataron representación legal, lo que permitió su liberación bajo fianza a finales de diciembre.
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El hombre llegó a Estados Unidos hace más de dos décadas desde México y ahora busca regularizar su situación migratoria. Su caso reaviva el debate sobre las condiciones en centros de detención y el impacto de las políticas migratorias en comunidades latinas.