Chicago no solo presume rascacielos y arquitectura icónica en Estados Unidos. La ciudad construyó una identidad culinaria que se sirve en molde profundo, con capas generosas de queso y salsa vibrante. La pizza estilo Chicago se convirtió en símbolo local y en referencia obligada para amantes de la gastronomía.
A diferencia de la pizza neoyorquina, aquí la estructura cambia el orden tradicional. Primero va el queso, luego los ingredientes y al final la salsa de tomate. En consecuencia, cada porción resulta robusta, intensa y diseñada para disfrutarse con cuchillo y tenedor.
Pizza estilo Chicago y su origen en la ciudad
La historia moderna de la pizza estilo Chicago comenzó en 1943 con Pizzeria Uno, considerada pionera del formato deep dish. Su receta marcó un antes y un después en la escena gastronómica de Illinois.
También destaca Lou Malnati’s Pizzeria, reconocida por su mantequillosa base y su salsa ligeramente dulce. Además, Giordano’s popularizó la stuffed pizza, una variante aún más abundante con doble capa de masa.
Por otro lado, Pequod’s Pizza se ganó reputación por su borde caramelizado, resultado del queso fundido que se hornea directamente contra el molde.
Chicago como capital de la deep dish en Estados Unidos
La pizza estilo Chicago no solo es un platillo, también es un motor cultural y turístico. Chicago recibe millones de visitantes cada año, muchos de ellos atraídos por su tradición gastronómica.
Asimismo, el sector restaurantero en Illinois genera miles de millones de dólares anuales en actividad económica. En ese contexto, la deep dish se mantiene como uno de los productos más emblemáticos de la ciudad.
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Una deep dish auténtica puede tardar hasta 45 minutos en hornearse correctamente, detalle que confirma por qué la pizza estilo Chicago exige técnica, paciencia y horno a alta temperatura.