El invierno en Estados Unidos volvió a mostrar su faceta más severa en Chicago, donde una masa de aire ártico provocó temperaturas y sensaciones térmicas que colocaron a la ciudad entre las más frías del país. Las condiciones obligaron a autoridades y residentes a extremar precauciones ante riesgos para la salud y la movilidad urbana.
Durante las primeras horas del día, la temperatura del aire descendió hasta los menos once grados Fahrenheit, mientras que la sensación térmica cayó hasta alrededor de menos treinta y seis grados Fahrenheit debido a ráfagas de viento constantes. Estas cifras situaron a Chicago en niveles comparables con algunas de las regiones más frías del hemisferio norte en ese mismo periodo.
El frío intenso impactó el transporte público, las actividades al aire libre y el funcionamiento cotidiano de la ciudad. Escuelas, dependencias locales y servicios comunitarios activaron protocolos preventivos para reducir la exposición prolongada de la población a las bajas temperaturas.
Comparación climática durante enero
Datos meteorológicos oficiales muestran que, aunque Chicago no alcanzó récords históricos absolutos, las condiciones registradas se alinearon con temperaturas extremas observadas en regiones del norte de Estados Unidos como Minnesota y Montana. En contraste, los lugares más fríos del planeta, como zonas del Ártico y la Antártida, registran descensos mucho mayores de forma habitual.
El Servicio Meteorológico Nacional advirtió que exposiciones breves sin protección adecuada pueden generar congelamiento e hipotermia. Por ello, las autoridades recomendaron limitar desplazamientos, utilizar ropa térmica en capas y permanecer en espacios cerrados el mayor tiempo posible.
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La ola de frío forma parte de un sistema invernal amplio que se desplazó por el norte y centro del país. Registros recientes indican que los episodios de frío severo continúan representando un desafío para grandes áreas metropolitanas, especialmente por su impacto en infraestructura, salud pública y consumo energético.