Las grandes ciudades suelen construir su identidad a partir de historias que mezclan realidad y mito. En Estados Unidos, pocas expresiones resultan tan reconocibles como Ciudad del Viento, un apodo que acompaña a Chicago desde hace más de un siglo y que aún despierta curiosidad entre residentes y visitantes.
Ubicada a orillas del lago Michigan, Chicago es una de las metrópolis más influyentes de Estados Unidos. Su arquitectura, su dinamismo económico y su diversidad cultural han fortalecido una imagen global que va mucho más allá de las condiciones climáticas. Sin embargo, muchas personas todavía creen que el sobrenombre nació únicamente por las fuertes corrientes de aire que recorren sus calles.
Ciudad del Viento y una rivalidad histórica
La explicación más aceptada apunta a la intensa competencia que Chicago sostuvo con otras ciudades estadounidenses durante el siglo XIX. Diversos periódicos rivales utilizaron el término Ciudad del Viento para burlarse de políticos y promotores locales, a quienes consideraban exagerados y llenos de promesas grandilocuentes. La expresión hacía referencia al llamado “aire caliente” de sus discursos más que al clima de Illinois.
Además, el apodo ganó fuerza durante la disputa por la sede de la Exposición Mundial Colombina de 1893. Mientras Chicago impulsaba su candidatura, medios de Nueva York empleaban el término de forma crítica. Con el tiempo, aquella burla terminó convirtiéndose en una de las marcas más reconocidas de la ciudad.
Aunque el viento proveniente del lago Michigan sí forma parte de la experiencia cotidiana, Chicago no figura entre las ciudades más ventosas de Estados Unidos. De hecho, otras urbes registran velocidades promedio superiores durante gran parte del año.
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